Mi relación con los props no nació de la teoría ni de manuales de alineación rígida. Nació de mi propia experiencia como alumna en el mat cuando tuve que afrontar dos hernias de disco y una lesión severa de rodilla.
En cada práctica me encontraba con la misma respuesta por parte de los instructores: «no hagas esta postura» o «flexioná las rodillas». Sentía que me excluían del flujo de la clase y que el problema de fondo seguía ahí.
Fue en ese proceso donde comprendí que a un practicante no le falta capacidad, le falta soporte biomecánico adecuado. Los props dejaron de ser un parche temporal para «el que no llega» y se convirtieron en el puente para construir estabilidad, espacio y autonomía. Así nació la estructura del Método PROP-UP™.